El problema sexual que tienen más españoles es la disfunción eréctil. Cuatro de cada diez aseguran que les resulta difícil levantarla. En todo el mundo existen más de 322 millones de personas con esta patología.
Cada vez hay menos tabú acerca del mundo del pene, a pesar de que todavía cuesta reconocer cuando no se nos pone dura. En pleno acto sexual, cuando ya no hay más remedio que ponerla manos a la obra, siempre se tiende a buscar excusas.
Las que más se usan: “He bebido mucho”, “me masturbé hace un rato” y “es la primera vez que me pasa”. Da igual la que sea, la mentira al final siempre sale: el gatillazo tiene lugar porque ahí hay un trastorno sexual, la disfunción eréctil.
Las razones reales son otras. En el 80% de los casos, se produce por causas orgánicas, lo que implica que existe una enfermedad que afecta a vasos sanguíneos y nervios del pene, como por ejemplo diabetes o hipertensión. El 20% de los problemas para ponerla dura tienen origen psicológico, como por ejemplo la depresión o el estrés.
¿Cómo saber si tenemos disfunción eréctil? Pues los síntomas son muy fáciles de ver. Si a menudo no se levanta ni estimulándola, o si se pone flácida antes de eyacular, es que hay un problema de erección.
Aunque siempre se recomienda acudir al médico en estos casos, la verdad es que también existen otros ejercicios que podemos hacer en casa para ejercitar el pene. Llevar una vida sana, sin alcohol ni tabaco, con una alimentación variada y con actividad física frecuente pueden ser los primeros pasos para conseguir recuperar la potencia sexual.
Para la salud del pene, es recomendable la masturbación como rehabilitación sexual. Es positivo tener erecciones a diario, idealmente con relaciones sexuales. Las erecciones espontáneas matutinas funcionan a modo de señal de que todo marcha bien.
Los fármacos orales hacen que circule más sangre por el pene, lo que facilita la erección. Pero no son milagrosos: además de la pastillita, hace falta estimulación sexual.
Hay más tratamientos, como inyecciones en el pene, terapias psicosexuales o dispositivos de vacío del pene para que se llene de sangre, entre otros. Para saber cuál es el más recomendable a cada persona, siempre se recomienda el consejo de los expertos.
La disfunción eréctil también afecta a la pareja. Este trastorno puede deteriorar la relación, afectar a la autoestima de ambos, y se puede producir un distanciamiento emocional. Pero recuerda que es sólo el médico quien puede decidir cuál es el tratamiento más adecuado para ambos.
Hay que intentar superar el miedo o apuro que puede producir comenzar a hablar del tema. Puede ayudarte mucho pensar que tu médico está más que acostumbrado a ello, y que hay miles de personas con el mismo problema.